Ludopatía en la infancia y adolescencia

La ludopatía es común en niños/as y adolescentes que destinan más horas de las adecuadas a un juego, transgrediendo los límites que le ponen los padres y usando más tiempo de lo que ellos mismos se proponen inicialmente.

Por Mtra. Ana Patricia González Rodríguez

Directora del Colegio de Psicología.

Universidad del Claustro de Sor Juana

Es importante reconocer el beneficio de los videojuegos en el desarrollo cognitivo de las personas, sin embargo, el límite entre juego y adicción radica en tres factores:

1. Tiempo de dedicación
2. Afectación de diversas áreas de la vida
3. Y compulsión irrefrenable.

La ludopatía es común en niños/as y adolescentes que destinan más horas de las adecuadas a un juego, transgrediendo los límites que le ponen los padres y usando más tiempo de lo que ellos mismos se proponen inicialmente.

En la ludopatía, se desobedece al adulto, se le engaña e incluso se puede mostrar una conducta hostil ante las limitaciones de horario. Comúnmente, cuando el niño hace esfuerzos por controlar el tiempo que está expuesto al juego y fracasa. Lo usa como distracción para evadir conflictos o carencias emocionales, llegando incluso a mentir y tratar de ocultar su grado de adicción. Muchas veces baja el rendimiento escolar y deja de lado la interacción social con amigos y familiares. En estos casos el niño destina más tiempo del adecuado a un juego, transgrede los límites que le ponen los padres, lo usa más tiempo de lo que él mismo se propone inicialmente, deja de hacer otras actividades útiles y placenteras, por estar involucrado en el juego. Asimismo, cuando no está jugando piensa en que lo hará, ocupa tiempo en prepararse para esto o en convencer a sus padres.

Ser víctima del juego patológico a temprana edad es más fácil de lo que muchas veces como padres y madres podemos pensar, puesto que la edad es un factor importante de riesgo. Un “inofensivo” videojuego, teléfonos móviles o el uso excesivo de internet pueden ir provocando poco a poco el desarrollo de una conducta adictiva.

Para prevenir esta conducta se recomienda fortalecer otras actividades en las que sienta retribución emocional y afectiva, evitar la carencia en habilidades sociales que favorezcan que el niño se encierre en este tipo de juegos, entregarle herramientas para el desarrollo de la personalidad y control de la predisposición hereditaria a la adicción, junto con evitar patrones adictivos en los modelos parentales.

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